martes, 26 de octubre de 2010

Leer cuentos a los niños mejora su inteligencia


Leer cuentos a los niños mejora su inteligencia. Recientes investigaciones han descubierto que los bebés se interesan por los cuentos que les leen sus padres y estos cuentos estimulan su inteligencia, no hay que dudar en leer cuentos a los hijos aunque se piense que todavía son demasiado pequeños para entendernos.

Si los niños tienen libros que leer, libros con los que reír y de los que conversar, descubrirán que los libros pueden ser interesantes, divertidos y formativos. Ve con tus hijos a las bibliotecas y a las librerías, que sean ellos los que elijan sus libros, dentro de aquellos que sean adecuados para su edad. Los niños tienen que ver la lectura como algo divertido, no hay que obligarles a leer, sino inculcarles el hábito de la lectura como una costumbre divertida y entretenida a través de la que se pueden descubrir nuevos horizontes.

Algunos consejos IMAGINARIUM para que los niños se interesen por la lectura: Léeles cuentos desde muy pequeños, y para que sea más divertido puedes interpretar cada personaje con distintas voces. Así despertarás su atención. Anímale a que forme su propia biblioteca con sus libros favoritos. Haz de la biblioteca un lugar familiar para los niños, llévales a menudo. Comenta con ellos sus lecturas y libros, intercambia opiniones o simplemente deja que te cuenten lo que descubren en sus libros. Además de invitar a los niños a leer,¡Anímales a que escriban sus propias historias o vivencias! Puede resultar interesantísimo y es un buen ejercicio para que desarrollen su imaginación.

información de Imaginarium.

sábado, 12 de junio de 2010

Ana María Matute «El libro no morirá porque es un objeto perfecto»


-Literatura y vida. Dos cosas que usted no puede separar...
-Yo no. Habrá algún escritor que pueda, aunque creo que pocos. Pero eso no quiere decir que haya escrito mi vida, nunca he escrito una novela autobiográfica... aunque estoy dentro de todos mis libros.
-Dice que escribe para encontrarse a sí misma y su lugar en el mundo... ¿Cómo va la búsqueda?
Ya me encontré hace tiempo... pero me rechacé y me volví a encontrar. Me he encontrado y reencontrado muchas veces, pero siempre queda un rinconcito... Queda como un ansia, porque el ser humano siempre persigue algo que no sabe lo que es... y eso ayuda vivir.
-¿Cómo se mantiene la inocencia en un mundo que se empeña en darnos guantazos?
- Es muy difícil mantener la inocencia, pero es una actitud frente a la vida. La tiene quien no ha perdido del todo la infancia, que es una época que nos marca, una etapa de formación... y de deformación. Se es inocente por naturaleza.
- ¿Esa pérdida de la inocencia es algo de ahora?
- No, en cuanto a sentimientos no hay nada nuevo ahora. Hay costumbres, pero los sentimientos están intactos, como los de Adán y Eva –si existieron, claro–. Cuando se enamoran un chico y una chica lo hacen como Romeo y Julieta.
- Y pobre del que no se enamore como Romeo y Julieta..
- Ya lo creo. Yo me enamoré así y ya tenía treintaitantos años. Y me duró 28 años. Fue terrible perderlo.
- ¿Hay algo después de esta vida?
Eso me ha hecho llegar a los 85 años... Yo espero que sí, aunque lo único seguro es la muerte. Es bonito creer, y si luego no hay nada, tú lo has pasado bien creyendo que sí. Es que mi alma... ¿adónde va? Tiene que ir a algún sitio. Mis deseos, mis sueños, mi amor...
- ¿Qué es lo más maravilloso que ha visto en los mundos a los va?
- Tantas maravillas... En el mundo hay cosas maravillosas y cosas que son todo lo contrario, como la guerra. Yo intento quedarme con lo bueno, aunque me han hecho unas putadas tremendas. Eso sí, puedo decir que nunca me he aburrido.
- Usted siempre ha sido una defensora de los cuentos, y hace poco la ministra de Igualdad decía que había que cambiarlos.
- Es que esa señora no se ha enterado de nada. Ha leído los cuentos y no se ha enterado. Las princesas de los cuentos nunca han existido, pero tienen un significado mucho más profundo de lo que ella se imagina. Y los niños son más listos y más inteligentes de lo que nos pensamos. Yo de pequeña no me imaginaba a Blancanieves como yo o mis amiguitas... y así aprendía de otras épocas.
- ¿Envidia algo de los niños de hoy en día?
- La libertad. Aunque es un arma de doble filo. Nos hemos pasado un poco de la raya, y empezando por mí, por mi hijo... ¡que ahora se ha convertido en mi padre!
- Dice que la palabra es lo más bello, pero ¿alguna no le gusta?
- Hay muchas, pero una es sobaco. Habiendo una palabra tan bonita como axila, no sé por qué hay que decir sobaco, suena a sudor.
- ¿Qué hace cuando no escribe?
- ¡Vaguear! Y tomar copitas con los amigos. Bueno, y leer mucho, porque cuando escribo no leo, y se me forman unas pilas...
- ¿Entiende a quien dice que no le gusta leer?
- Lo puedo entender pero no compartir. A mi por ejemplo no me gustan los deportes y no por eso son malos. El fútbol me deja indiferente. Tengo una hermana que es culé, y por ella prefiero que gane el Barça, pero por mí... que gane Vladivostok. Me da igual.
- ¿Se imagina leyendo un libro en una pantalla?
- Últimamente me han enseñado unas pantallas más pequeñas que no están tan mal. Aunque yo no dejaré de leer en papel, con ese olor... El libro no morirá. Es un objeto tan perfecto, tan bien hecho... aparte de lo que guarda.
- ¿Qué quiere ser de mayor?
- Me gusta ser escritora. Aunque si no, sería carpintera. Me encanta el olor de la madera, y una vez hice un altillo... y no se mató nadie (ríe). Desde pequeña me gustaba fabricar cosas con las manos. Y pintar. En mi casa todos creían que sería pintora. Me gusta la pintura y los lápices de colores. Tengo centenares de cajas... pero que no se entere mi hijo.
- Siempre ha dicho que cree en las hadas y los gnomos... ¿Los ha visto alguna vez? ¿Cómo son?
- Sí. Y son... pues como son ellos. Hay un ilustrador inglés que se llamaba Arthur Rackham... y son tal como los dibujaba. Alguien dijo que había visto a las hadas, y es verdad. Hadas que no son las del cucurucho, ¿eh? Nada que ver.
- ¿Las veremos si miramos bien?
- No todos. El que no cree en ellas nunca podrá verlas. Hay que querer creer. Tú también las has visto, ¿verdad? Eso se nota...

12-6-10 http://www.levante-emv.com

Monstruos de la literatura infantil

Cuentistas e ilustradores protagonizan un auténtico 'boom' en los países nórdicos. Los altos índices de lectura y escolarización ayudan al auge

Garmann es un niño rubio con pecas y cara de estar siempre tramando algo. Un chaval rebosante de curiosidad y el protagonista de las más rocambolescas aventuras. Y su triunfo en Noruega bien podría servir de punta a un iceberg literario: el del tremendo fenómeno de las novelas infantiles y juveniles llegadas del frío de los países nórdicos, invitados esta edición a la Feria del Libro de Madrid, cuyas casetas echan mañana el cierre en el Retiro.

Las idas y venidas de Garmann invaden las librerías y sacian el ansia novelesca de los fans en sus primeros balbuceos lectores, asunto en que los países nórdicos son verdaderas potencias. Eso se debe en parte a la tradición de transmisores entre generaciones de fantásticas aventuras de islandeses, daneses o suecos.

Los ilustradores y creadores de cuentos son por aquellos lares respetados por su capacidad de transmitir a los niños la pasión por la ficción y la práctica del estímulo de la imaginación. Finlandia, sin ir más lejos, es unos de los países con mejores niveles de educación. De las 3.579 escuelas de educación básica con las que cuenta este país de 5,3 millones de habitantes, tan solo 27 son privadas. Y eso se debe, según los expertos, a las armas de ficción con las que los más pequeños se ven dotados desde sus primeros pasos educativos.

La investigadora y "especialista en interculturalidad" Tarja Ehnqvist, finlandesa, subraya que, en su país, "el 99,7% de los 586.381 alumnos terminan la enseñanza básica". "El fracaso escolar es casi inexistente", sentencia. ¿Y las razones del éxito? "La unidad y la equidad del sistema escolar; los recursos socio-culturales, con 2.000 bibliotecas públicas, que ofrecen 7.226 volúmenes por cada 1.000 habitantes. Y la selección y formación del profesorado".

A esas claves cabe añadir también el amor por la lectura que se transmite en familia. En el siglo XIX, los finlandeses se podían casar solamente si sabían leer y escribir. "A buenos lectores, mejores redactores y también mejores conocedores del mundo", afirma la investigadora.

Y es ahí donde empieza el trabajo de personas como la ilustradora Hanne Bartholin, danesa, autora de las imágenes de El zorro rojo. Se muestra satisfecha de que sus obras en la literatura infantil "se hayan equiparado al de los escritores": "Me gusta trabajar con aquellas personas que me dejan un espacio a mi creatividad". "La situación ideal", explica, "es cuando las palabras bailan al unísono con los dibujos, es entonces cuando el ensamblaje funciona y el lector lo pilla al instante". La ilustradora considera que el libro infantil es "mágico". "Tanto las portadas como las contras son el envoltorio, y cuando abres las primeras páginas, si el cuento está bien hecho, te introduces en un universo que te seduce y te guía hasta el final casi sin darte cuenta".

Áslaug Jónsdóttir (Islandia)-ilustradora-, Rakel Helmsdal (islas Feroes) -escritora- y Kalle Guettler (Suecia) -escritor- conocen bien ese trabajo en equipo que en la mayoría de las ocasiones es la literatura infantil y juvenil. Ellos son los creadores de las obras ¡No! Y el pequeño monstruo dijo no y Los monstruos grandes no lloran, editados en España por Beascoa. Tienen una forma especial de trabajar. Escriben y dibujan cada uno en su país los cuentos que van editar ese año, se mandan miles de correos electrónicos y una vez al año se reúnen para cotejar en directo el resultado que saldrá al mercado. En la creación de medio libro invierten cerca de tres años. "Es un proceso lento, pero nos está dando buenos resultados. Cada uno escribe una idea y la comentamos a través de correo electrónico, y eso nos da mucho juego para debatir". No hay que olvidar que los guiones los escriben en tres idiomas diferentes.

La islandesa Jónsdóttir cree que los ilustradores nórdicos son más osados y los editores están inclinados a las apuestas fuertes más que los españoles. "También es verdad", puntualiza Guettler, "que el nivel de lectura en los colegios en Suecia o Finlandia es muy elevado, y eso te permite ser más creativo, al saber que hay mercado que demanda tu libro".

Rakel Helmsdal, por su parte, escribe, además de los libros de monstruos, novelas para niños de 10 años, obras de teatro y cuentos cortos para adultos. Admite que ella y sus compañeros de gremio no han llegado en masa al lector español como sus compañeros de novela negra. Pero es indudable que se están haciendo un hueco importante entre los pequeños lectores españoles. Su fórmula es la apuesta por buenos textos con excelentes ilustraciones. Y con una receta así hasta los grandes monstruos pueden no resultar tan malos.

12-6-10 El País


lunes, 17 de mayo de 2010

'LA MEMORIA DE LOS CUENTOS'

Un libro recoge los cuentos populares transmitidos por tradición oral


Para recuperar y preservar todos estos cuentos que nos han llegado a través de la tradición oral y que son parte fundamental de la Historia de la Literatura, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales edita, en el marco de la Presidencia Española de la UE, 'La memoria de los cuentos. Los últimos narradores orales'.
El objetivo del proyecto es poner en valor uno de los mayores tesoros de la cultura popular española, la de los cuentos que se han transmitido durante siglos en el seno de la familia, de la tertulia campesina o del patio de vecindad.

Para realizar este proyecto, el editor de la publicación, Antonio Rodríguez Almodóvar y José Luis López Linares han recorrido la geografía española para localizar y entrevistar a algunos de los últimos portadores de este patrimonio imaterial de la humanidad.

El libro -que va acompañado de un documental- reúne una treintena de relatos contados por nueve narradores de entre setenta y noventa años en su lengua o habla local: castellano, gallego, menorquín, andaluz. Con ellos podemos comprobar que las mismas historias se encuentran en puntos muy alejados geográficamente.

17/5/10 Antena 3noticias

viernes, 14 de mayo de 2010

'Cuentacuentos', la web para pequeños escritores


Cuentacuentos' es un portal en el que los más pequeños son los protagonistas. La web permite a los usuarios escribir y editar cada página de su propio cuento. Una vez terminadas, las historias pasan a formar parte de la base de datos, de modo que se crea una 'biblioteca' virtual en la que acceder al trabajo de los demás miembros.
Construir un cuento es muy sencillo: sólo hay que ir creando páginas con el texto correspondiente, y combinar los diferentes escenarios, personajes y objetos disponibles. Además, el texto puede editarse de distintas formas, y existe incluso la posibilidad de crear 'bocadillos' para simular diálogo entre los personajes, logrando darle un formato de cómic a la historia.
Una vez terminado el proceso, los cuentos pueden enviarse a un amigo, imprimirse en color o en blanco y negro (esto permite colorearlos a gusto del consumidor) o, incluso, ser escuchados. Todos los cuentos creados están disponibles para que los otros usuarios disfruten de ellos.
Además, 'Cuentacuentos' tiene constancia de cuáles son las historias más visitadas, y guarda una clasificación temática para que el lector pueda buscar con más facilidad: clásicos, de hadas, fábulas, leyendas e incluso textos en verso.
Esta aplicación ya es utilizada por muchas escuelas de todo el mundo, y cuenta con un amplio abanco de características que la hacen, tal y como afirma la propia web, "divertida y creativa".
+ info:
http://www.cuentacuentos.es/

martes, 11 de mayo de 2010

Los cuentos forman la mente del niño

Felicidad Orquín es de esas personas que han logrado ser incuestionables por todo un sector profesional que la considera un referente indiscutible, incluso internacionalmente. En este caso, en el del mundo de la literatura infantil y juvenil, al que sigue ligada.

Como editora creó y dirigió la colección Labor Bolsillo Juvenil, así como Austral Juvenil y Austral Infantil en la editorial Espasa-Calpe, donde también dirigió la colección de ensayo Espasa-Mañana y fue directora literaria. También destaca como investigadora y crítica de literatura infantil, labor esta última por la que recibió el Primer Premio Nacional de Crítica de Literatura Infantil, en 1980.

Orquín, además, ha estado implicada con los movimientos de renovación pedagógica y feministas de los años setenta. De hecho, otra vertiente de sus actividades es la relacionada con temas de género, escritura femenina, las imágenes sexistas en los libros para niños o el espacio social de las mujeres.

Aunque se muestra prudente, no deja de mostrarse sorprendida de que alguien considere la posibilidad de vetar cuentos de la narrativa tradicional. Piensa que forma parte de ciertos abusos en nombre de lo políticamente correcto. Está de acuerdo en que se busquen otras fórmulas, otros relatos que, en la literatura para los pequeños, otorguen a la mujer y a la niña otro papel más igualitario, pero sin renunciar nunca a los cuentos que ya existen. Recuerda que eso se inició en años setenta y ochenta del pasado siglo, como la colección A favor de las niñas: "Pero no se puede deconstruir la narrativa tradicional, sino crear otros cuentos feministas, porque, además, no se trata de invertir los roles, sino crear desde una mirada feminista nuevos valores".

Quiere dejar claro que todos los cuentos de la narrativa tradicional, y muchos de los actuales, son sexistas en cuanto proceden de una sociedad patriarcal: "Como en gran medida es actualmente la nuestra. Pero lo que hay que preguntarse es el valor que, no obstante, tienen estos relatos para los niños y niñas".

Según ella, el primero que se lo preguntó de manera casi científica fue Bruno Bettelheim (1903-1990), escritor y psicólogo infantil, en su libro Psicoanálisis de los cuentos de hadas, publicado en 1975: "Toda la concepción de la bondad positiva de estos cuentos parte del análisis que él hizo, donde hacía especial hincapié en la importancia que estos relatos tenían para la formación moral e intelectual de los niños; no hay que perder de vista que eso es lo fundamental".

Orquín, como otros expertos, tiene claro que el cuento de hadas le ofrece al niño de una forma simbólica materiales para entender sus sentimientos: "Hay que pensar que el libro de Bettelheim se escribe después de todas las teorías de Freud, y por entonces ya se sabe cuáles son los sentimientos de los niños y cuáles son sus sufrimientos".

Sostiene Orquín que estos cuentos de hadas, en mayor medida que cualquier cuento contemporáneo, ayudan al niño a un mayor crecimiento psicológico "porque estos cuentos tratan de cosas que el niño siente dentro, aunque no es capaz de ponerle nombre, como es la rivalidad, el narcisismo... Estos cuentos le presentan imágenes con las que se puede identificar y el niño o niña puede ir eligiendo lo más positivo, o lo que está más de acuerdo con su personalidad".

Por otra parte, no pierde de vista que hay que tener en cuenta que estos cuentos proceden de la tradición oral, ya que Vladimir Propp, en su libro Raíces históricas del cuento, estudia estos cuentos maravillosos de hadas, a los que se puede considerar la prehistoria de la humanidad: "Todos ellos son universales, porque se dan con variantes en todos los países, son figuras que hay que considerar arquetipos".

"Por eso en el siglo XVII un hombre culto de la corte, como Perrault, toma estos cuentos de aquellos populares que había oído a su niñera, y hace una colección de clásicos que se mantienen ahora, como La bella durmiente, Caperucita o Piel de asno, que recogen esas experiencias subconscientes de iniciación para niños y niños. No hay más que recordar Caperucita, cuento que termina con una moraleja con la que se advierte a las niñas para que se defiendan frente a los hombres mayores que pueden perseguirlas", concluye Orquín, quien sostiene que los estereotipos que aparecen en las mujeres de estos cuentos no son sexistas, ya que las figuras femeninas, tanto las bondadosas como las malvadas, tienen un papel y, a veces, el más activo.

El País 10-4-10

Blancanieves censurada

Ha hecho falta que Zapatero creara un Ministerio de la Igualdad y que Bibiana Aido se pusiera al frente del mismo para que nuestros próceres descubrieran que los cuentos con los que nos hemos dormido muchas generaciones de este país eran sexistas. ¡Vaya perspicacia!

Son sexistas como lo es la sociedad actual. Lo lamentable es que las historias, o el trasfondo que narran Blancanieves, la Cenicienta, Caperucita Roja y tantos cuentos de Hadas, sigan teniendo vigencia en el siglo XXI.

Pero ahora la ministra de Igualdad ha dado con la clave para arreglar el problema: hacer una campaña institucional contra este tipo de lecturas, arrinconar la literatura clásica para fomentar cuentos modernos donde las niñas tengan un papel relevante. Menos mal que, de momento, lo políticamente correcto no les ha llevado a aconsejar la quema de los ejemplares de estas inocentes historias infantiles.

Porque, según bastantes expertos en pedagogía infantil, los cuentos tradicionales como Cenicienta o Cabeza de Asno o los recopilados por Perrault, además de su componente sexista, que lo tienen, introducen al niño en un mundo mágico, estimulan su fantasía y le aportan valores como la bondad y la generosidad.

Algo tendrán estos cuentos, que viene de la tradición oral y cuya vida se remonta a muyos siglos atrás, formando parte de nuestro mas importante patrimonio cultural, como para que, todavía hoy, sigan siendo los más vendidos.

Antes de censurar unos cuentos ¿no se le ha pasado por la cabeza a la ministra Aido el proponer a los docentes una lectura pedagógica y moderna de los mismos, explicando los roles de princesas y príncipes, Blancanieves y enanitos, a día de hoy?

El problema más grave de los niños de 2010 no es el sueño envenenado de Blancanieves y su salvación por un beso principesco, sino la dificultad para aficionarlos a la lectura y su adicción al mundo de las maquinitas, donde los juegos son violentos además de escandalosamente sexistas.

Lo grave, lo realmente grave, es el espectáculo de utilización de la mujer como un objeto de consumo que la publicidad comercial hace en los anuncios de televisión, aparato al que los niños permanecen enganchados demasiadas horas al día.

Lamentablemente Caperucita, que era una fábula donde se advertía a las niñas para que desconfiaran de los hombres desconocidos que se les aproximaban, les acompaña muy pocos años en su vida. Los videojuegos y la televisión les conducen por todo el camino de la adolescencia. Frente a ese riesgo el Ministerio de Igualdad no parece tan preocupado.

Victoria Lafora 11/4/10

domingo, 9 de mayo de 2010

La eterna juventud de PETER PAN


Hoy hace 150 años nació J. M. Barrie, creador del personaje
Hoy puede ser un buen día para visitar los jardines de Kensington, en Londres, y detenerse un momento ante la escultura de bronce que representa a Peter Pan tocando la flauta. En un día como hoy, hace exactamente 150 años, nació James Matthew Barrie, el escritor escocés que dio vida al niño que no quería crecer y que, más allá del éxito literario, se ha convertido en el arquetipo de una determinada conducta que incluso da nombre, en psicología, a un síndrome que define los problemas para alcanzar la madurez que sacuden al hombre contemporáneo.

Poco sospechaba J. M. Barrie cuando estrenó, en 1904, la obra teatral Peter Pan o el niño que no quería crecer que su personaje se iba a convertir en un mito. Por aquel entonces, un celoso George Bernard Shaw dijo que se trataba de un "engañabobos para niños escrita por un adulto". El personaje ya había aparecido, dos años antes, en la novela El pajarito blanco, donde Barrie lo ideó como un bebé de siete días - con aspecto de niño y alma de pájaro-que huía a los jardines de Kensington. Tras el éxito de la obra teatral, en 1911 apareció la novela Peter Pan y Wendy.

Para Joan Riambau, uno de los traductores de la obra al español, además de prologuista de la edición de Edhasa - de donde proceden las imágenes de estas páginas-,la seducción que irradia el niño eterno radica en que "Nunca Jamás es el territorio idílico de las ensoñaciones infantiles, el lugar mágico donde todo puede ser de mentirijillas, desde el amor hasta la familia, desde los jue-gos hasta la comida". En el fondo, la obra trata "sobre cómo preservar el mundo imaginario propio de esa edad". De cómo mantener la magia en nuestras vidas, cómo rebelarse ante la rutina. Peter Pan "se niega a afrontar el destino convencional que para él prevén su madre o la madre de Wendy".

La vida de Barrie no fue fácil. La muerte de su hermano David a los 13 años, en un accidente de patinaje, traumatizó a su madre hasta tal punto que la mujer despreció a su hijo vivo, que solamente se sentía querido cuando se disfrazaba de su hermano muerto. Con serios problemas sexuales - no está claro si se trataba de impotencia o de un enanismo psicogenético que impidió que se le desarrollaran los genitales-,Barrie murió virgen. Un día, este hombre de 1,47 m de estatura, paseando - cómo no-por los jardines de Kensington, conoció a los hijos de Arthur y Sylvia Llewellyn Davies y "adoptó aquella familia como propia", en expresión de Silvia Herreros de Tejada (1975), autora del ensayo Todos crecen menos Peter (Lengua de Trapo). Aquellos niños (George, John, Michael y Peter) acabarían apareciendo en la novela con sus nombres. Cuando los padres murieron, Barrie adoptó a los críos, que afrontaron lo que Riambau llama "su trágico destino". George murió en combate en la Primera Guerra Mundial. Michael se ahogó en un accidente, que algunos siguen viendo como un suicidio. Y Peter se suicidó lanzándose al metro de Londres.

Un amor exacerbado. Para Herreros, "este personaje fue la gran fantasía compensatoria de su autor, cumplía los sueños que él había tenido para sí mismo: no crecer nunca y no tener que enfrentarse a los problemas de este mundo, casarse y formar una familia. La adopción de los hijos de sus amigos fue ideal: así tenía una familia sin haber tenido que intervenir sexualmente". Herreros cree que hoy Barrie habría causado escándalo "porque el narrador de El pajarito blanco, una novela que se ha quedado antigua, demasiado cursi, es un señor que quiere robar a un niño que ha conocido en un parque. Y hoy ese amor exacerbado por los niños lo trataríamos de paidófilo. Pero en la época no, de hecho todas las madres iban como locas por los parques buscando a Barrie para que se hiciera amigo de sus hijos".

El psicólogo Antoni Bolinches (Barcelona, 1947) acaba de publicar Peter Pan puede crecer (Grijalbo), obra donde analiza el llamado síndrome de Peter Pan. Explica que, cuando Dan Kiley desarrolló en 1983 los elementos básicos de esta anomalía del comportamiento, "se trataba de un problema minoritario. Sin embargo, hoy en día afecta alrededor del 50% de la población masculina de Occidente, en mayor o menor grado. El problema es grave". Su consulta está llena de hombres inmaduros y con miedo al compromiso, que acuden a veces solos pero a menudo arrastrados por sus parejas. "El hombre Peter Pan - afirma-es un subgrupo de hombre inmaduro, con unas características específicas, dañinas para él y para su entorno. Inmaduros lo somos todos en la juventud pero la madurez es la evolución deseable, implica asumir las cosas que nos van ocurriendo. Necesitamos un tiempo, unos años, para que se produzca".

¿Por qué la inmadurez se ha convertido en una epidemia? Las razones sociológicas que apunta Bolinches son "el modelo de sociedad consumista, que ha creado una idea de felicidad en la que se requiere poco esfuerzo para conseguir las cosas, y un estilo de educación excesivamente permisivo, no se educa a los jóvenes en la cultura de la resistencia a la frustración. Vivimos en una cultura hedonista y hay que ir hacia una cultura del esfuerzo”. Bolinches, que cree que Barrie
“expresó en Peter Pan sus fantasmas personales”, duda que sus traumas psicológicos le impidieran crecer físicamente, como han afirmado algunos: “En su caso yo diría lo contrario, que el no haber crecido le hizo refugiarse todavía más en un mundo infantil”. Tampoco cree que torturara de algún modo a sus hijos adoptivos hasta el suicidio: “Lo de estas muertes parece más bien un ejemplo de alguien que obtiene una fama vicaria, por algo que no se ha ganado él mismo con su esfuerzo, el síndrome del padre famoso”. “Los peterpans de nuestros días –prosigue el psicólogo– son poco responsables en el ámbito de las relaciones amorosas,vuelan de flor en flor. No quieren sufrir, no se sintieron suficientemente queridos en otras situaciones y no están en condiciones de registrar un nuevo desengaño, así que no se ilusionan”. En Nunca Jamás, Wendy sugiere a Peter Pan que pueden ser una pareja. “Él se entretiene con Wendy mientras ella está –señala Herreros de Tejada–, pero cuando ella le propone ir más allá, él inmediatamente salta y deja claro que no, que aquello es un juego y que no quiere saber nada”. Pero ¿no se puede ser feliz siendo un Peter Pan? “Hasta los 30 y pico años pueden seguir evadiéndose
–responde Bolinches–, pero por lo general llega un momento en la vida en que ellos mismos se
preguntan qué les está pasando”. Juventud 1, ancianidad 0. Rodrigo Fresán (Buenos Aires, 1963)
es autor de la novela Jardines de Kensington (Mondadori), basada
en la vida de J.M. Barrie y ya traducida en Inglaterra y EE.UU. Una de las autoras que han elogiado a Fresán es la gran dama de las letras británicas, A.S. Byatt, quien a su vez acaba de publicar El libro de los niños (Lumen), monumental novela –donde también aparece
Barrie– centrada en una escritora de libros infantiles de la época. Para Fresán, “no es casual que el personaje de Peter Pan aparezca al final de la era victoriana y el advenimiento de la
era eduardiana, donde explota el paradigma de la juventud eterna, también con Drácula de Bram
Stoker, El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde o Ella de Henry Rider Haggard. La juventud se
convierte en valor y retrocede la idea de la ancianidad como sabiduría.
En mi novela asocio esa época con los años 60, el swinging London, cuando aparecen los rockers, que son peterpans auténticos, y grupos como los Rolling cantan a la satisfacción y a morir antes de llegar a viejo.Yen eso estamos ahora... todavía”. En cualquier caso, hoy, domingo de aniversario, es un buen día para jugar con nuestros niños y soñar con el País de Nunca Jamás, ese lugar de piratas, sirenas y niños perdidos en el que todos hemos estado alguna vez. Mañana,
lunes, ya volveremos al trabajo.

XAVI AYÉN
La Vanguardia 9-9-10

La psicóloga Begoña Ibarrola afirma que dedicar tiempo a los cuentos refuerza el vínculo emocional entre padres e hijos

Recomienda una selección adecuada de cuentos clásicos y actuales para educar a los menores en valores y emociones
La psicóloga y escritora Begoña Ibarrola defiende que dedicar tiempo a los cuentos refuerza el vínculo emocional entre padres e hijos. "Se está perdiendo la costumbre de leer cuentos a los niños argumentando falta de tiempo, pero no se tiene en cuenta el valor enorme del 'momento del cuento' como vínculo emocional", afirmó.
La experta en educación e inteligencia emocional comentó, en declaraciones a Europa Press, que la misión del cuento es ofrecer valores, enseñanzas y herramientas de educación emocional, favoreciendo el autoconocimiento, la capacidad de regular las emociones, así como disponer de autonomía personal y fomentar la conciencia social con desarrollo de la empatía y la capacidad de solucionar conflictos. Así lo dijo en relación con su participación en las V Jornadas de Educación Infantil de SM tituladas 'Educar las emociones a través del cuento', que se celebran hoy en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo con la presencia de más de 200 profesores de Educación Infantil de Asturias. Ibarrola incidió en que los adultos, tanto padres como tutores o profesores, deben hacer una selección adecuada de cuentos clásicos y actuales para educar a los menores en valores y emociones. Al respecto, apuntó que los cuentos pueden contribuir a abordar la perspectiva de género, analizando los diferentes roles de hombres y mujeres que aparecen en los cuentos clásicos y tratar los cambios sociales que han ido ocurriendo a lo largo del tiempo. "Los valores y las emociones evolucionan pero no cambian, se sigue hablando del miedo, la tristeza, la alegría o el amor", dijo.
En este sentido, defendió la variedad de la literatura infantil actual. La escritora reconoció, no obstante, que existe tanta oferta que se hace complicada la selección por lo que recomendó a los padres que se dejen asesorar en las librerías especializadas en literatura infantil. Igualmente, apostó por la convivencia entre cuentos clásicos y actuales. "Hay que apostar por la literatura
actual pero sin dejar de lado a los cuentos tradicionales que aportan una gran carga simbólica", aseveró.

BLANCANIEVES Y EL PRINCIPITO
Entre los cuentos tradicionales, Begoña Ibarrola puso como ejemplo de historia rica en matices, emociones y valores a 'Blancanieves y los siete enanitos', ya que cada personaje representa con claridad diferentes emociones y estados de ánimo.
También destacó 'El Principito' como cuento más bien moderno, con un contenido que alimenta el imaginario infantil y también de la edad adulta. "Los buenos cuentos, como las buenas historias en general, varían según el momento de la vida del lector", señaló. En esa línea, la psicóloga y escritora comentó que cada vez existen más cuentos para niños que también lo son para adultos, y señaló que uno de sus "cuentos para sentir emociones", titulado 'El oso gruñón' trata sobre el
enfado y aborda "cómo si alguien mantiene una actitud arisca e intransigente se quedará solo, algo que sirve tanto para educar en emociones a los niños como a los adultos", concluyó.

EFE 5-3-10

La verdad del cuento

Va para treinta años que empecé a ocuparme de los cuentos populares españoles. Los verdaderos cuentos de nuestras abuelas, que nada tienen que ver con los de Perrault, Grimm, Andersen..., y mucho menos con los de Disney & Co, salvo una cosa: que todos proceden de un tronco común, el viejo tronco de la cultura indoeuropea, que se extendió desde el noroeste de la India al cabo San Vicente, en tiempos prehistóricos y hasta casi hoy, cuando ya las pobres abuelitas han sido arrumbadas por la tele o la videoconsola. Es admirable la enorme extensión geográfica que tuvieron esas historias, centenares de ellas, circulando de un lado para otro, burlando toda clase de fronteras políticas y lingüísticas, transmitidas por las tertulias campesinas y hogareñas, al amor de la lumbre, o al aire libre de las noches de verano. Sin duda, el más intenso proyecto intercultural que ha llevado a cabo la especie humana.
La pena es que la cultura oficial nos impuso los modelos francés, alemán, nórdico... cuando aquí teníamos esos mismos cuentos (en castellano, catalán, gallego, euskera...), sólo que en nuestras propias adaptaciones, con la gracia y el sabor primigenio de una forma de cultura que no se paraba en remilgos, afeites ni moralinas, esto es, perfectamente incorrectos. En ellos encontraremos a nuestras Cenicientas y Blancanieves, siempre con otro nombre: Los tres trajes, Estrellita de Oro, La madre envidiosa, Mariquilla y sus siete hermanitos, etcétera, donde, efectivamente, la envidiosa suele ser la propia madre de la heroína, y no la madrastra; la hermanastra de Cenicienta recibe el don contrario de salirle un rabo de burro en la frente; los supuestos enanitos del bosque son los siete hermanos bandoleros; el gallo Kirico se mancha el pico con caca de vaca, el medio pollito esconde a todos sus aliados en su medio culito, la hija del jornalero duerme a oscuras con el Príncipe Lagarto, y la niña que riega las albahacas administra un severo escarmiento a un príncipe acosador de doncellas. También existía un Bello Durmiente, contrapuesto punto por punto al modelo sexista. Y así una infinidad de cuentos extraordinariamente sabrosos, muchas veces heterodoxos, pero siempre deslumbrantes.
¿Qué será de ellos? A duras penas hemos llegado a tiempo de salvar del olvido a unos cuantos. Pero depende de todos nosotros el que no mueran por completo.

Antonio Rodríguez Almodóvar es escritor y experto en cuentos.

El País 3-4-10