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viernes, 19 de noviembre de 2010

Las alas de los cuentos de Ana María Matute


Ya está a la venta 'La puerta de la luna', un volumen donde se reúne la obra narrativa breve de la dama de las letras españolas

Ana María Matute dice cosas muy hermosas de los cuentos, del gran género chico transmisor de cultura y de belleza. El cuento. La gran dama de las letras españolas lo ha cultivado profusamente por eso lo puede, por eso lo sabe, calificar y le pone mil adjetivos que casan como un guante a la palabra, al concepto cuento. El cuento vagabundo, el cuento astuto, el cuento mágico. El cuento que se cuela entre las sábanas. El que nos visita de noche. El que sugiere más de lo que dice. El cuento. "He llegado a creer que solamente existen media docena de cuentos. Pero los cuentos son viajeros impenitentes. Las alas de los cuentos van más allá y más rápido de lo que lógicamente pueda creerse". ¿Ven cómo lo dice? Qué hermoso... Ana María Matute así lo explica, según la información que nos facilita la editorial Destino, para dar sentido a La puerta de la luna, un volumen que salió a la venta ayer y donde se reúne la narrativa breve de la escritora.

El desgarro y la crudeza de Los niños tontos (1956), en las que Matute clava sus pupilas donde nadie quiere mirar; la dureza de El tiempo (1957); su personalísima voz en Tres y un sueño (1961); los retazos de parte de su infancia diseminados en aquel imaginario pueblo de Logroño que recrea Mansilla en Historias de la Artámila (1961); el desolado tránsito de la adolescencia a la edad adulta en Algunos muchachos (1968); la precisión y sencillez de La virgen de Antioquía y otros relatos (1961, 1990)... Todas las piezas que componen cada uno de estos libros forman parte de esta compilación completada por los apuntes A la mitad del camino (1961) y El río (1963).

"Son los pueblos, las aldeas, los que reciben a los cuentos. Por la noche, suavemente, y en invierno. Son como el viento que se filtra, gimiendo, por las rendijas de las puertas. Que se cuela, hasta los huesos, con un estremecimiento sutil y hondo. Hay, incluso, ciertos cuentos que casi obligan a abrigarse más, a arrebujarse junto al fuego, con las manos escondidas y los ojos cerrados. Los pueblos, digo, los reciben de noche. Desde hace miles de años que llegan a través de las montañas, y duermen en las casas, en los rincones del granero, en el fuego. De paso, como peregrinos. Por eso son los viejos, desvelados y nostálgicos, quienes los cuentan". Así lo dice Ana María Matute. Para echar a volar.

19-11-10 Diario de Cádiz

jueves, 18 de noviembre de 2010

Los Hermanos Grimm, otra visión de su historia


Los hermanos Grimm se inspiraron en un gran número de historias divertidas, de anécdotas, de fábulas y de “Libros de señales maravillosas”, y finalmente, en las obras literarias de los siglos XVII y XVIII.
Desde muy pequeño había escuchado la historia de dos hermanos que nacieron en Alemania y dedicaron sus vidas a la recopilación de leyendas antiguas para convertirlas en cuentos dirigidos a los niños.
Lo que nunca imaginé fue que, por una hermosa casualidad del destino, en uno de mis viajes a Europa en el verano del año 2002 conocería y viviría muy de cerca la verdadera historia de la familia de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm.
Kassel, la ciudad donde me alojé invitado por mis amigos Signar Gude e Irma Leinauer, era también el lugar donde nacieron y desarrollaron su obra los hermanos Grimm y mi curiosidad fue mayor cuando supe que el padre de Sigmar fue descendiente directo, en una séptima generación, de una hermana de la señora Dorothea Viehmam (1755, 1815), más conocida como la mujer del sastre, quien contó a Jacobo y Guillermo la mayoría de las historias que luego estos convirtieron en los exitosos Cuentos infantiles y del hogar trascendidos a tantas generaciones por más de 200 años, desde su publicación por primera vez en 1812.
Después de muchas horas de intercambio con mis amigos, de tomar notas y detalles curiosos, pensé en buscar mayor información para contribuir con la promoción del legado que estos hombres establecieron para las investigaciones, las ciencias literarias y las letras de la Modernidad.
Así fue que investigando en los orígenes de la familia Grimm descubrí que fueron seis hermanos, cinco varones y una hembra llamada Lotte Grima. Jacob fue el mayor de ellos, nació el 4 de enero de 1785, más tarde vino Wilhelm (Guillermo) en 1786; en los dos años siguientes nacieron Carl Grimm, futuro comerciante y profesor de Lengua y Ferdinand, quien fuera librero y escritor. En el año 1790 vario el menor, Ludwig Emil Grima.
Uno de los hechos que más me motivaron para escribir sobre estos hombres fue descubrir que los hermanos Grimm, contrariamente a lo que se piensa, nunca recorrieron el campo para recopilar sus cuentos o leyendas, y que sus viajes por misteriosos y olvidados lugares forman parte de otro mito que ha sido tergiversado o adaptado convenientemente a otras culturas, lo que ha generado desconocimiento y desacierto sobre el verdadero esfuerzo y dedicación de estos dos catedráticos de las letras alemanas. Lo cierto es que la parte que corresponde a la “gente de pueblo” en la elaboración de la colección de los Cuentos infantiles y del hogar es mínima.
El trabajo que desarrollaron fue ante todo fruto de la colaboración de una cincuentena de narradores y narradoras, que procedentes como ellos de capas cultas de la sociedad, muchos de los cuales poseían un buen conocimiento de la lengua y la cultura francesa, es decir, que cada cuento tiene su propia tradición que abarca a menudo varios siglos y muchas veces es complicadísima.
Jacobo y Guillermo estaban muy conscientes del estrecho parentesco que une a algunos de sus cuentos con la tradición francesa. Por esta razón, no añadían el epíteto Alemán al título Cuentos infantiles y del hogar y más tarde, incluso suprimieron los dos cuentos “Caballero Barba Azul y El gato con botas, porque la influencia del los cuentos de Charles Perrault, Barba Azul y El señor Gato o Gato con Botas era demasiado evidente. Aun así los cuentos de la colección son de una variedad y de una riqueza extraordinaria que tienen también la influencia de diversas fuentes y numerosos cuenteros para no remontarse solamente a los modelos franceses.
Además, los hermanos Grimm se inspiraron en un gran número de historias divertidas, de anécdotas, de fábulas y de “Libros de señales maravillosas”, y finalmente, en las obras literarias de los siglos XVII y XVIII. El triunfo de los Cuentos infantiles y del hogar se debe en gran medida a la variedad y riqueza de sus historias que mantuvieron intacta la sustancia de la tradición popular y se abstuvieron de introducir elementos individuales que los hicieran irreconocibles. En su tiempo, los cuentos fueron criticados con virulencia desde su publicación, a causa de su “crueldad” y su “amoralismo”, es importante señalar que en sus inicios Jacobo escribió y recogió los cuentos con toda la naturalidad en relación a los términos mas vulgares con que los contaban sus narradores y fue Guillermo quien aportó decisivamente la forma literaria en que hoy se conocen, al purificar un poco los aspectos que tenían que ver con el sexo y la vulgaridad. Pero el éxito de los cuentos no tiene comparación; no es solamente un libro para niños, representa también la primera colección de cuentos populares de tradición oral basada en investigaciones sistemáticas y científicas; sigue teniendo una importancia primordial para la investigación popular moderna.
Hacia finales de los años 40 del Siglo XIX los hermanos Grimm participaron de manera decisiva en el movimiento de unificación de Alemania.
Durante varios períodos vivieron, trabajaron y visitaron diferentes ciudades alemanas y europeas, entre ellas podemos mencionar a Kassel, París, Viena, Gotinga y Berlín. En esos sitios fueron nombrados catedráticos y profesores de varias universidades, ocuparon importantes cargos en los asuntos políticos , de gobierno y desarrollando una intensa labor como funcionarios públicos. Fundaron una nueva rama científica llamada “Filología alemana” influenciando con sus investigaciones basadas en un método sistemático e histórico comparativo, a la filología moderna”. Pero la coronación de la obra científica de los hermanos Grimm fue la publicación del Diccionario Alemán aparecido por primera vez en 1854. Esta obra debía abarcar al conjunto del vocabulario del alto alemán moderno de Lucero y Goethe y contribuir a su conservación.
Guillermo murió en el año de 1859 y en 1863, el 4 de abril, falleció Ludwig, el hermano pintor que acompañó gráficamente la vida de los dos escritores. El mismo año, el 20 de septiembre murió Jacobo, todos en la ciudad de Berlín donde se habían establecido desde 1841.
Han pasado ocho años luego de mi regreso y de haber tomado los primeros apuntes sobre mis investigaciones a cerca de los hermanos Grim; al leerlas nuevamente he recordado cada momento, todas mis vivencias de aquellos días.
17-11-10 escambray.cu

martes, 9 de noviembre de 2010

Dodecálogo del cuentista

Andrés Neuman, premio internacional de novela Alfaguara que estuvo en Cochabamba en un encuentro iberoamericano de escritores organizado por el Centro Simón I. Patiño, es autor de dos versiones de consejos para quienes practican el difícil arte de escribir cuentos. El texto se llama "Dodecálogo de un cuentista" y fue originalmente publicado en el libro de cuentos “El último minuto” (Madrid, Espasa–Calpe, 2001, pp. 157–159, y en la Editorial Páginas de Espuma, 2007).
También figura en “Pequeñas resistencias. Antología del nuevo cuento español” (Páginas de Espuma, Madrid, 2002, pp. 313–314), y ha sido incluido, con correcciones, en el libro de cuentos “Alumbramiento” (Páginas de Espuma, Madrid, 2006, pp. 163–164) junto con otro nuevo dodecálogo.
Las dos versiones son verdaderos talleres de cuento. Comparados estos consejos con otros formulados por los más grandes cuentistas de todos los tiempos, Neuman gana por más de una cabeza. Por eso los consignamos, para uso de quienes se atreven a quemar sus pestañas en la lumbre estricta y evasiva de este arte narrativo.
1. Contar un cuento es saber guardar un secreto.
2. Aunque hablen en pretérito, los cuentos suceden siempre "ahora". No hay tiempo para más ni falta que hace.
3. El excesivo desarrollo de la acción es la anemia del cuento, o su muerte por asfixia.
4. En las primeras líneas un cuento se juega la vida; en las últimas líneas, la resurrección. En cuanto al título, paradójicamente, si es demasiado brillante se olvida pronto.
5. Los personajes no se presentan: actúan.
6. La atmósfera puede ser lo más memorable del argumento. La mirada, el personaje principal.
7. El lirismo contenido produce magia. El lirismo sin frenos, trucos.
8. La voz del narrador tiene tanta importancia que no debe escucharse demasiado.
9. Corregir: reducir.
10. El talento es el ritmo. Los problemas más sutiles empiezan en la puntuación.
11. En el cuento, un minuto puede ser eterno y la eternidad caber en un minuto.
12. Narrar es seducir: jamás satisfagas del todo la curiosidad del lector.
He aquí el "Nuevo Dodecálogo de un cuentista":
1. Si no emociona, no cuenta.
2. La brevedad no es un fenómeno de escalas. La brevedad requiere sus propias estructuras.
3. En la extraña casa del cuento los detalles son los pilares y el asunto principal, el tejado.
4. Lo bello ha de ser preciso como lo preciso ha de ser bello. Adjetivos: semillas del cuentista.
5. Unidad de efecto no significa que todos los elementos del relato deban converger en el mismo punto. Distraer: organizar la atención.
6. Anillo afortunado: a quien escribe cuentos le ocurren cosas, a quien le ocurren cosas escribe cuentos.
7. Los personajes aparecen en el cuento como por casualidad, pasan de largo y siguen viviendo.
8. Nada más trivial, narrativamente hablando, que un diálogo demasiado trascendente.
9. Los buenos argumentos jamás pierden tiempo argumentando.
10. Adentrarse en lo exterior. Las descripciones no son desvíos, sino atajos.
11. Un cuento sabe cuándo finaliza y se encarga de manifestarlo. Suele terminar antes, mucho antes que la vanidad del narrador.
12. Un decálogo no es ejemplar ni necesariamente transferible. Un dodecálogo, muchísimo menos

Por Ramón Rocha Monroy - Columnista - 28/10/2010

sábado, 12 de junio de 2010

Ana María Matute «El libro no morirá porque es un objeto perfecto»


-Literatura y vida. Dos cosas que usted no puede separar...
-Yo no. Habrá algún escritor que pueda, aunque creo que pocos. Pero eso no quiere decir que haya escrito mi vida, nunca he escrito una novela autobiográfica... aunque estoy dentro de todos mis libros.
-Dice que escribe para encontrarse a sí misma y su lugar en el mundo... ¿Cómo va la búsqueda?
Ya me encontré hace tiempo... pero me rechacé y me volví a encontrar. Me he encontrado y reencontrado muchas veces, pero siempre queda un rinconcito... Queda como un ansia, porque el ser humano siempre persigue algo que no sabe lo que es... y eso ayuda vivir.
-¿Cómo se mantiene la inocencia en un mundo que se empeña en darnos guantazos?
- Es muy difícil mantener la inocencia, pero es una actitud frente a la vida. La tiene quien no ha perdido del todo la infancia, que es una época que nos marca, una etapa de formación... y de deformación. Se es inocente por naturaleza.
- ¿Esa pérdida de la inocencia es algo de ahora?
- No, en cuanto a sentimientos no hay nada nuevo ahora. Hay costumbres, pero los sentimientos están intactos, como los de Adán y Eva –si existieron, claro–. Cuando se enamoran un chico y una chica lo hacen como Romeo y Julieta.
- Y pobre del que no se enamore como Romeo y Julieta..
- Ya lo creo. Yo me enamoré así y ya tenía treintaitantos años. Y me duró 28 años. Fue terrible perderlo.
- ¿Hay algo después de esta vida?
Eso me ha hecho llegar a los 85 años... Yo espero que sí, aunque lo único seguro es la muerte. Es bonito creer, y si luego no hay nada, tú lo has pasado bien creyendo que sí. Es que mi alma... ¿adónde va? Tiene que ir a algún sitio. Mis deseos, mis sueños, mi amor...
- ¿Qué es lo más maravilloso que ha visto en los mundos a los va?
- Tantas maravillas... En el mundo hay cosas maravillosas y cosas que son todo lo contrario, como la guerra. Yo intento quedarme con lo bueno, aunque me han hecho unas putadas tremendas. Eso sí, puedo decir que nunca me he aburrido.
- Usted siempre ha sido una defensora de los cuentos, y hace poco la ministra de Igualdad decía que había que cambiarlos.
- Es que esa señora no se ha enterado de nada. Ha leído los cuentos y no se ha enterado. Las princesas de los cuentos nunca han existido, pero tienen un significado mucho más profundo de lo que ella se imagina. Y los niños son más listos y más inteligentes de lo que nos pensamos. Yo de pequeña no me imaginaba a Blancanieves como yo o mis amiguitas... y así aprendía de otras épocas.
- ¿Envidia algo de los niños de hoy en día?
- La libertad. Aunque es un arma de doble filo. Nos hemos pasado un poco de la raya, y empezando por mí, por mi hijo... ¡que ahora se ha convertido en mi padre!
- Dice que la palabra es lo más bello, pero ¿alguna no le gusta?
- Hay muchas, pero una es sobaco. Habiendo una palabra tan bonita como axila, no sé por qué hay que decir sobaco, suena a sudor.
- ¿Qué hace cuando no escribe?
- ¡Vaguear! Y tomar copitas con los amigos. Bueno, y leer mucho, porque cuando escribo no leo, y se me forman unas pilas...
- ¿Entiende a quien dice que no le gusta leer?
- Lo puedo entender pero no compartir. A mi por ejemplo no me gustan los deportes y no por eso son malos. El fútbol me deja indiferente. Tengo una hermana que es culé, y por ella prefiero que gane el Barça, pero por mí... que gane Vladivostok. Me da igual.
- ¿Se imagina leyendo un libro en una pantalla?
- Últimamente me han enseñado unas pantallas más pequeñas que no están tan mal. Aunque yo no dejaré de leer en papel, con ese olor... El libro no morirá. Es un objeto tan perfecto, tan bien hecho... aparte de lo que guarda.
- ¿Qué quiere ser de mayor?
- Me gusta ser escritora. Aunque si no, sería carpintera. Me encanta el olor de la madera, y una vez hice un altillo... y no se mató nadie (ríe). Desde pequeña me gustaba fabricar cosas con las manos. Y pintar. En mi casa todos creían que sería pintora. Me gusta la pintura y los lápices de colores. Tengo centenares de cajas... pero que no se entere mi hijo.
- Siempre ha dicho que cree en las hadas y los gnomos... ¿Los ha visto alguna vez? ¿Cómo son?
- Sí. Y son... pues como son ellos. Hay un ilustrador inglés que se llamaba Arthur Rackham... y son tal como los dibujaba. Alguien dijo que había visto a las hadas, y es verdad. Hadas que no son las del cucurucho, ¿eh? Nada que ver.
- ¿Las veremos si miramos bien?
- No todos. El que no cree en ellas nunca podrá verlas. Hay que querer creer. Tú también las has visto, ¿verdad? Eso se nota...

12-6-10 http://www.levante-emv.com

domingo, 9 de mayo de 2010

La eterna juventud de PETER PAN


Hoy hace 150 años nació J. M. Barrie, creador del personaje
Hoy puede ser un buen día para visitar los jardines de Kensington, en Londres, y detenerse un momento ante la escultura de bronce que representa a Peter Pan tocando la flauta. En un día como hoy, hace exactamente 150 años, nació James Matthew Barrie, el escritor escocés que dio vida al niño que no quería crecer y que, más allá del éxito literario, se ha convertido en el arquetipo de una determinada conducta que incluso da nombre, en psicología, a un síndrome que define los problemas para alcanzar la madurez que sacuden al hombre contemporáneo.

Poco sospechaba J. M. Barrie cuando estrenó, en 1904, la obra teatral Peter Pan o el niño que no quería crecer que su personaje se iba a convertir en un mito. Por aquel entonces, un celoso George Bernard Shaw dijo que se trataba de un "engañabobos para niños escrita por un adulto". El personaje ya había aparecido, dos años antes, en la novela El pajarito blanco, donde Barrie lo ideó como un bebé de siete días - con aspecto de niño y alma de pájaro-que huía a los jardines de Kensington. Tras el éxito de la obra teatral, en 1911 apareció la novela Peter Pan y Wendy.

Para Joan Riambau, uno de los traductores de la obra al español, además de prologuista de la edición de Edhasa - de donde proceden las imágenes de estas páginas-,la seducción que irradia el niño eterno radica en que "Nunca Jamás es el territorio idílico de las ensoñaciones infantiles, el lugar mágico donde todo puede ser de mentirijillas, desde el amor hasta la familia, desde los jue-gos hasta la comida". En el fondo, la obra trata "sobre cómo preservar el mundo imaginario propio de esa edad". De cómo mantener la magia en nuestras vidas, cómo rebelarse ante la rutina. Peter Pan "se niega a afrontar el destino convencional que para él prevén su madre o la madre de Wendy".

La vida de Barrie no fue fácil. La muerte de su hermano David a los 13 años, en un accidente de patinaje, traumatizó a su madre hasta tal punto que la mujer despreció a su hijo vivo, que solamente se sentía querido cuando se disfrazaba de su hermano muerto. Con serios problemas sexuales - no está claro si se trataba de impotencia o de un enanismo psicogenético que impidió que se le desarrollaran los genitales-,Barrie murió virgen. Un día, este hombre de 1,47 m de estatura, paseando - cómo no-por los jardines de Kensington, conoció a los hijos de Arthur y Sylvia Llewellyn Davies y "adoptó aquella familia como propia", en expresión de Silvia Herreros de Tejada (1975), autora del ensayo Todos crecen menos Peter (Lengua de Trapo). Aquellos niños (George, John, Michael y Peter) acabarían apareciendo en la novela con sus nombres. Cuando los padres murieron, Barrie adoptó a los críos, que afrontaron lo que Riambau llama "su trágico destino". George murió en combate en la Primera Guerra Mundial. Michael se ahogó en un accidente, que algunos siguen viendo como un suicidio. Y Peter se suicidó lanzándose al metro de Londres.

Un amor exacerbado. Para Herreros, "este personaje fue la gran fantasía compensatoria de su autor, cumplía los sueños que él había tenido para sí mismo: no crecer nunca y no tener que enfrentarse a los problemas de este mundo, casarse y formar una familia. La adopción de los hijos de sus amigos fue ideal: así tenía una familia sin haber tenido que intervenir sexualmente". Herreros cree que hoy Barrie habría causado escándalo "porque el narrador de El pajarito blanco, una novela que se ha quedado antigua, demasiado cursi, es un señor que quiere robar a un niño que ha conocido en un parque. Y hoy ese amor exacerbado por los niños lo trataríamos de paidófilo. Pero en la época no, de hecho todas las madres iban como locas por los parques buscando a Barrie para que se hiciera amigo de sus hijos".

El psicólogo Antoni Bolinches (Barcelona, 1947) acaba de publicar Peter Pan puede crecer (Grijalbo), obra donde analiza el llamado síndrome de Peter Pan. Explica que, cuando Dan Kiley desarrolló en 1983 los elementos básicos de esta anomalía del comportamiento, "se trataba de un problema minoritario. Sin embargo, hoy en día afecta alrededor del 50% de la población masculina de Occidente, en mayor o menor grado. El problema es grave". Su consulta está llena de hombres inmaduros y con miedo al compromiso, que acuden a veces solos pero a menudo arrastrados por sus parejas. "El hombre Peter Pan - afirma-es un subgrupo de hombre inmaduro, con unas características específicas, dañinas para él y para su entorno. Inmaduros lo somos todos en la juventud pero la madurez es la evolución deseable, implica asumir las cosas que nos van ocurriendo. Necesitamos un tiempo, unos años, para que se produzca".

¿Por qué la inmadurez se ha convertido en una epidemia? Las razones sociológicas que apunta Bolinches son "el modelo de sociedad consumista, que ha creado una idea de felicidad en la que se requiere poco esfuerzo para conseguir las cosas, y un estilo de educación excesivamente permisivo, no se educa a los jóvenes en la cultura de la resistencia a la frustración. Vivimos en una cultura hedonista y hay que ir hacia una cultura del esfuerzo”. Bolinches, que cree que Barrie
“expresó en Peter Pan sus fantasmas personales”, duda que sus traumas psicológicos le impidieran crecer físicamente, como han afirmado algunos: “En su caso yo diría lo contrario, que el no haber crecido le hizo refugiarse todavía más en un mundo infantil”. Tampoco cree que torturara de algún modo a sus hijos adoptivos hasta el suicidio: “Lo de estas muertes parece más bien un ejemplo de alguien que obtiene una fama vicaria, por algo que no se ha ganado él mismo con su esfuerzo, el síndrome del padre famoso”. “Los peterpans de nuestros días –prosigue el psicólogo– son poco responsables en el ámbito de las relaciones amorosas,vuelan de flor en flor. No quieren sufrir, no se sintieron suficientemente queridos en otras situaciones y no están en condiciones de registrar un nuevo desengaño, así que no se ilusionan”. En Nunca Jamás, Wendy sugiere a Peter Pan que pueden ser una pareja. “Él se entretiene con Wendy mientras ella está –señala Herreros de Tejada–, pero cuando ella le propone ir más allá, él inmediatamente salta y deja claro que no, que aquello es un juego y que no quiere saber nada”. Pero ¿no se puede ser feliz siendo un Peter Pan? “Hasta los 30 y pico años pueden seguir evadiéndose
–responde Bolinches–, pero por lo general llega un momento en la vida en que ellos mismos se
preguntan qué les está pasando”. Juventud 1, ancianidad 0. Rodrigo Fresán (Buenos Aires, 1963)
es autor de la novela Jardines de Kensington (Mondadori), basada
en la vida de J.M. Barrie y ya traducida en Inglaterra y EE.UU. Una de las autoras que han elogiado a Fresán es la gran dama de las letras británicas, A.S. Byatt, quien a su vez acaba de publicar El libro de los niños (Lumen), monumental novela –donde también aparece
Barrie– centrada en una escritora de libros infantiles de la época. Para Fresán, “no es casual que el personaje de Peter Pan aparezca al final de la era victoriana y el advenimiento de la
era eduardiana, donde explota el paradigma de la juventud eterna, también con Drácula de Bram
Stoker, El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde o Ella de Henry Rider Haggard. La juventud se
convierte en valor y retrocede la idea de la ancianidad como sabiduría.
En mi novela asocio esa época con los años 60, el swinging London, cuando aparecen los rockers, que son peterpans auténticos, y grupos como los Rolling cantan a la satisfacción y a morir antes de llegar a viejo.Yen eso estamos ahora... todavía”. En cualquier caso, hoy, domingo de aniversario, es un buen día para jugar con nuestros niños y soñar con el País de Nunca Jamás, ese lugar de piratas, sirenas y niños perdidos en el que todos hemos estado alguna vez. Mañana,
lunes, ya volveremos al trabajo.

XAVI AYÉN
La Vanguardia 9-9-10