domingo, 30 de enero de 2011

«Los adultos deberían de leer cuentos, porque otorgan una gran libertad»


N. S. La zamorana Lucía Falagán acaba de publicar su primer libro de cuentos infantiles, basado en la figura de los duendes.


-¿Qué le hace empezar a escribir relatos para niños?


-Cuando mi hijo era pequeño le contaba historias antes de dormir. Estos relatos surgieron un poco como vehículo para darle mi opinión sobre ciertos aspectos de la vida. A través de estas tramas quise situarle en aspectos de la vida que tendría que afrontar. Cada historia la preparaba por la tarde mientras que me tomaba un té y cuando estaba casi terminado, se lo iba leyendo. Hace un tiempo lo retomé y me decidí a editarlos en 2005 como homenaje a mi hijo. En ese momento releí todo lo que había escrito y modifiqué algunas cosas. Disfruto mucho escribiendo los cuentos de duendes.


-¿Por qué ha elegido la figura de los duendes?


-Porque es una criatura que no ofende a nadie. Es mágica y posibilita jugar mucho con la imaginación. Además, a través de ellos plasmo un poco cómo me gustaría que fuera el mundo.


-El libro cuenta con unas ilustraciones. ¿Son suyas?


-No, corresponden a Sonia Alonso Andrés. A través de un familiar suyo supe que había hecho Bellas Artes, hablé con ella, le facilité el relato y en base a ello ha realizado las ilustraciones que aparecen en el libro y que son un complemento.


-Es un volumen de cuentos, pero , ¿qué lector lo puede leer?


-Lo pueden leer niños a partir de ocho años porque tiene un lenguaje muy asequible y muy básico. La letra es grande para que el menor lo pueda leer solo y no se agobie con muchas líneas por página. En el caso de los adultos, creo que su lectura puede suponer un remover conciencias porque a veces se plantea problemas entre el niño y los padres en el que el pequeño apuesta por la amistad y discrepa de la decisión de sus progenitores. Creo que en el libro plasmo la frescura con la que piensa un niño.


-Los cuentos parecen que están relegados al mundo infantil, ¿deberían leerse también ya de adultos?


-Desde luego. Siempre me han gustado mucho porque te otorgan una gran libertad para ser tu mismo, te recuerdan la inocencia que pierdes cuando dejas de ser niño.


-En estos momentos asistimos al auge de los cuentacuentos. ¿Qué le parece?


-Es un buen fenómeno. Yo únicamente he acudido a uno, pero comprobé que para los niños es muy cómodo y divertido. Creo que es algo que debería de desarrollarse más porque no es algo tan caro y creo que es una manera muy pedagógica de representar. Mi cuento podría ser escenificado y me encantaría.


Zamora


Estudió Filología Germánica e Hispánica en la Universidad de Salamanca y en la Autónoma de Madrid. Ha vivido y trabajado muchos años fuera de España, período en el que «he añorado mucho a mi querida Zamora», asegura. Su afición por la escritura proviene de contarle cuentos a su hermana pequeña. Le gusta mucho jugar al tenis, la natación, así como caminar y leer sobre filosofía.

Publicado en laopiniondezamora.es

´El cuento ayuda al niño a ser feliz´


La poetisa Pepa Aurora pregona las fiestas de La Candelaria e invita a buscar historias escondidas

La literatura oral es una parte importante del riquísimo patrimonio cultural de Ingenio". Así lo destacó ayer la poetisa Pepa Aurora Rodríguez en su pregón anunciador de las fiestas patronales de La Candelaria y San Blas. "La generación adulta de la posguerra, consciente de la importancia de la fantasía y tal vez por la necesidad de explicar lo inexplicable o de criar hijos sanos y felices, se confabuló para contar historias a sus niños", señaló anoche en el centro cultural de la villa.

Pepa Aurora recordó que entonces "se contaban cuentos en un mágico lugar llamado El Cuarto, en los talleres de costura, en los talleres de artesanía, en las escuelas, en las casas, en la iglesia". "Las madres que contaban bellísimos cuentos a sus hijos y ellos los repetían en las contadas", dijo. Entre los contadores mencionó al cura ciego José Pérez, al poeta popular Juanico Nuez, Tomasita la Joyeta, Anita Jesús, Rosa la de María Los Santos, Libradita y Ana Cabrera. "Toda la literatura oral de Oriente y Occidente estuvo al alcance de los niños de Ingenio", señaló la pregonera.

Una herramienta

Para Pepa Aurora, "los cuentos son una herramienta para concentrar, estabilizar y conformar afectivamente a los niños, que les enseña cualidades ya en desuso, pero imprescindibles para ser medianamente felices". "No permitamos que esa riqueza cultural se esconda en el olvido", dijo. La poeta adoptiva de Ingenio invitó a activar "nuestra memoria y busquemos historias escondidas en los pliegues del cerebro para compartirlas solidarios con nuestros vecinos, amigos y familiares". Pepa Aurora ve necesario alternar "la modernidad de las nuevas tecnologías con los cuentos para conseguir unos niños más equilibrados, imaginativos y felices".

Publicado en la provincia.es

jueves, 27 de enero de 2011

Un llibre infantil sobre la mort guanya el premi Apel·les Mestres

'¿Dónde está güelita Queta?', de l'escriptora Nahir Gutiérrez i l'il·lustrador Álex Omist, ha obtingut el XXX Premi Destino Infantil Apel·les Mestres
L'escriptora Nahir Gutiérrez i l'il·lustrador Álex Omist han obtingut el XXX Premi Destino Infantil Apel·les Mestres pel seu llibre ¿Dónde está güelita Queta?, sobre la pèrdua de les persones estimades. El guardó, dotat amb 4.500 euros, ha premiat la "sensibilitat d'aquesta obra", que "fa un recorregut per la pèrdua, tremenda sempre, i per als nens brutalment inexplicable, d'aquelles persones que estimem", segons els membres del jurat.
Nahir Gutiérrez va decidir escriure aquest llibre "en sentir fabular" els seus fills "sobre on havia anat a parar la seva besàvia, i sobretot com ho havia fet, ja que caminava molt malament". "En aquell moment va ser quan em vaig adonar que compartir el record de la meva àvia podia ser sa, enriquidor i fins i tot divertit", ha explicat l'autora en un comunicat.
Nahir Gutiérrez és llicenciada en Ciències de la Comunicació i aquest és el segon llibre infantil que ha escrit després d'Hipólito y Serafín, mentre que Álex Omist és l'il·lustrador d'El cuerno y el centro de la luna i de la col·lecció Los casos del Inspector Cito.
¿Dónde està güelita Queta? es distribuirà entre nens hospitalitzats per celebrar el Dia del Llibre, amb la col·laboració de la Fundació Antena 3.
26.1.10 Ara.cat

martes, 21 de diciembre de 2010

Cuentos morales ANIMADOS

El cine ha asumido la tarea educadora que antaño desempeñaban narraciones orales.
En la formación intelectual y moral de los más pequeños, los cuentos han tenido un papel capital a lo largo de la historia, aun antes de la institucionalización de la literatura y, luego, a menudo al margen de ella. Como parte de la tradición oral, siempre más universal que la literaria, el cine, tan ecuménico, era el heredero natural del universo de lo contado.De esta manera, durante el siglo XX tomó el testigo y se convirtió en el portador de esos cuentos que habrían de acercar a los más pequeños la definición de lo bueno y lo malo. La continua actualización de los valores ha ido mutando estos cuentos, añadiendo complejidades propias del mundo contemporáneo pero sin abandonar jamás el importante calado moral de sus peripecias.
EL CUENTO CLÁSICO La emancipación de la mujer y las formas de la irreverencia El cuento clásico no es exactamente lo mismo que el cuento tradicional. Los clásicos son las versiones más o menos hegemónicas que fijaron para la literatura los Grimm, Hans Christian Andersen, Perrault y otros autores, fundamentalmente durante el siglo XIX, de relatos de procedencia difusa, pero enraizada en las tradiciones orales continentales. Es decir, Caperucita roja,Hansel y Gretel,Cenicienta,Blancanieves,La Bella Durmiente...Los progresos de la denominada corrección política han convertido estos relatos tradicionales en artefactos moralmente romos e ideológicamente caducos.

La emancipación de la mujer, por su parte, obligó en las postrimerías del siglo XX a releer estos cuentos, ligados a una situación social determinada, con nuevas claves. Así, Disney abriría una segunda edad dorada con La Sirenita y La Bella y la Bestia,películas caracterizadas ambas por sus arrojadas protagonistas femeninas, conscientes de su soberanía individual y poco dadas a interpretar el papel de sumisión que los cuentos les conferían. Esmeralda la Zíngara, en El jorobado de Notre-Dame,o Anastasia, en la película homónima de Fox sobre la mítica heredera de los Romanov, se insertan en esta misma dinámica, con protagonistas resueltas tan encantadoramente bellas como hábiles para la acción.

Muy diferente fue el intento de Dreamworks por releer los cuentos infantiles con Shrek,una serie cuyo ánimo irreverente nace de una sencilla inversión de papeles. El ogro es ahora el protagonista y el príncipe, un mequetrefe con mal carácter.

La paradoja de aquel primer Shrek es que parece arrugarse ante su propia vocación grosera y acaba incurriendo en un extraño segregacionismo inverso cuando, en el final feliz con boda, en lugar de convertir al ogro en príncipe, transforma a la princesa en un bicho verde. En todo caso, una solución mucho menos irreverente que un emparejamiento interracial (permitido cuando se trata de sus secundarios cómicos: un burrito que se enamora de una gigantesca dragona de kilométricas pestañas).

Al ligar lo primero con lo segundo - o sea, la emancipación femenina con el antiheroísmo-,Disney hizo con Tiana y el sapo un curioso intento por revisitar el dibujo animado tradicional en el que es la princesa la que se convierte en rana cuando besa al príncipe encantado. También Disney patrocinó la revisión de su clásico Alicia en el País de las Maravillas,a cargo del inquietante Tim Burton, quien mezcló sentido de cuento tradicional con una peripecia más propia de una fantasía romántica. A diferencia de lo que ocurría en el original, en este filme la joven Alicia, ya casadera, regresará al País de las Maravillas con una misión heroica. Obviando todo el subtexto simbólico y matemático del libro de Lewis Carrol, Burton elaboró un pisto que no terminó de convencer a los críticos y que hizo de su película un extraño híbrido, uno de cuyos pies, efectivamente, descansa en el apartado de cuentos clásicos, mientras que otro se apoya en el que sigue continuación, dedicado a...

LA FANTASÍA ROMÁNTICA El apabullante triunfo del viaje del héroeDe todos los formatos de relato moral posibles, el viaje del héroe, o lo que antaño se llamó el relato de quest la adolescencia es un invento relativamente moderno-;de la necesidad de tomar decisiones dolorosas; de ser generoso y entregado, y - como relatos ejemplares-terminan con la consecución de la misión y la redención, no ya del héroe, sino de toda la comunidad, tras demostrar el protagonista estar dispuesto al sacrificio. La épica y la capacidad del cine para los efectos especiales conviven bien, de ahí que este género sea, con mucho, el que con más eficacia se ha trasladado a las pantallas, sobremanera desde que la industria de efectos especiales desterró el concepto imposible. Así, Star Wars,El Señor de los Anillos,La historia interminable,Las crónicas de Narnia y Avatar,entre otros cientos, aunque la mayor parte de estos relatos proceden de obras escritas durante el sigloXX-o directamente ideadas para el cine, como las citadas Star Wars y Avatar,pero también la más mesiánica que heroica Matrix-.Casi todas son claramente herederas del historicismo romántico del siglo XIX.

A pesar de ese aroma añejo, son una verdadera escuela de sentido del deber: protagonizadas por un héroe que no sabe que lo es, que no cree tener capacidades extraordinarias y que termina salvando a su comunidad. El mismo Harry Potter encaja al dedillo en este género, que este año ha visto a Dreamworks poner una pica en Flandes con la sorprendente Cómo entrenar a tudragón,una relectura de las sagas nórdicas tamizada por el contemporáneo rechazo a la violencia como expresión natural del paso a la madurez.

SUPERHÉROES POSMODERNOS El componente fascista y el repudio del superhéroe El superhéroe, en sus raíces, procede de la misma tradición anterior, pero al protagonizar narraciones seriadas y no cerradas, posee características singulares cuya raíz está en los folletines del XIX. Inventado por el cómic - o viceversa-aunque durante sus primeras cuatro décadas de vida, tanto en los tebeos que lo alumbraron como en los seriales cinematográficos y televisivos que lo vieron crecer, sus peripecias morales eran de una sencillez aplastante, con universos en los que el bien y el mal lo eran en un sentido total, y la tarea del protagonista ni estaba sujeta a dudas ni a opiniones.

Sin embargo, a partir de la década de los ochenta los superhéroes sufrieron una revisión política y psicológica de calado en cuya estela todavía nos movemos hoy: o se convirtieron en peligrosos fascistas (como le ocurrió al personaje de Superman, durante el reaganismo) o se tornaron en traumatizados seres oscuros que purgan una pena antigua (como le ocurrió a Batman), respectivamente. O todo ello a la vez: Watchmen,lo que los convierte en despechados e inadaptados sociales. Este terremoto del universo moral del superhéroe entró en el cine de la mano de Tim Burton y su primera versión cinematográfica del caballero oscuro, de la que pronto se cumplirán 20 años, y desde entonces ha condicionado todas las películas de superhéroes que se han hecho, incluyendo X-Men,Los 4 fantásticos y, en tono más jocoso, los recientes títulos de la serie Iron Man.Y por supuesto los nuevos Batman dirigidos por Christopher Nolan, si bien por su dimensión trágica y violenta no encajan bien en el denominado cine infantil.

Aunque Watchmen,versión en cine del cómic homónimo de Alan Moore, es decididamente una película para público adulto, en el mundo del cine infantil tiene una fecunda prole. Así, de la peripecia de unos superhéroes prohibidos por ley y por tanto relegados a la clandestinidad oel retiro, da cuenta Los increíbles,de Pixar Disney. Esta rutilante reinterpretación para todos los públicos del oscuro relato de Alan Moore introduce de paso una de las constantes contemporáneas de la educación sentimental de los pequeños: cómo cada uno ha de encontrar su lugar y su papel en el seno familiar.

Al humanizarse al superhéroe y colocarlo en mitad de tribulaciones mundanas, hubo que hacer lo mismo con el supervillano. Megamind,recién estrenada en España, es casi un spin off de Los increíbles,y trata otro de los dilemas que con más interés aborda hoy el cine infantil: cómo encajar socialmente cuando hay otro más popular, más guapo y más hábil. En televisión se cuentan por decenas las series infantiles y juveniles dedicadas exclusivamente a este asunto.

Mucho más lejos lleva el asunto Gru, mi villano favorito,cuya radicalidad estriba en no intentar explicar por qué un malvado es malvado. El protagonista de Gru disfruta fastidiando al personal, como explica una divertida secuencia inicial. Para que los niños no pierdan de vista el orden moral, unas huerfanitas acabarán por hacerle ver que bien y mal no son simplemente dos lados de una misma cancha.

LOS NUEVOS CUENTOS Nuevas fábulas para los nuevos tiempos

Hay, . al lado de todos estos, unos cuentos que tienen elementos en común con los anteriores, en la medida en que son herederos de la misma tradición y que comparten la vocación educadora inherente a toda fábula. Pero, por la cantidad de atributos contemporáneos que incorporan, merecen un apartado propio, de forma similar a los superhéroes respecto al viaje del héroe clásico. La temática se amplía e introduce nuevos elementos, esos que tienen que ver con las cuitas morales de las vidas de hoy. La compañía de animación Pixar, hoy adscrita a Disney, ha sido especialmente fecunda en proporcionar fábulas morales para el nuevo mundo. Toy Story compone una trilogía sobre la orfandad, el fetichismo y la dificultad de soltar amarras con el pasado, constituyéndose en una clase de crecimiento para niños, en la que de paso se cruzan historias como la asunción de la individualidad en un mundo de iguales, encarnada en Buzz Lightyear. Las andanzas del robot compactador de basuras, en Wall-E Batallón de limpieza,provee una poderosa metáfora ecologista - y para fans de la informática una sutil historia de amor entre un vetusto PC y una flamante Mac-,lo mismo que Ratatouille hablaba de las vocaciones extravagantes o Monstruos S. A. revisaba el mundo de los miedos y convertía la temida puerta del armario en un trasunto de internet; mientras en BuscandoaNemo,ofrecía un manual contra la sobreprotección paterna.

Los cuentos perversos de Tim Burton (Pesadilla antes de Navidad,Eduardo Manostijeras y La novia cadáver)son todo un tratado sobre inadaptados sociales, es decir, una escuela de tolerancia, que revisa el concepto de lo monstruoso mientras casi todo lo que ha hecho el japonés Hayao Miyazaki, de Mi vecino Totoro en adelante, entremezcla los flexibles consejos del taoísmo con las vicisitudes del niño urbano.

Todos los relatos, en su conjunto, se afanan por proveer nuevos pilares morales con los que abrirse paso en un mundo exigente y voluble, siempre tan necesitado de cuentos.

21/12/10 La Vanguardia

martes, 30 de noviembre de 2010

Crecer con los cuentos


Escuchar un buen cuento, además de ser divertido, es un modo indirecto de descubrir la ambivalencia de los sentimientos y de reconocer las actitudes y los recursos más útiles para encarar un problema.

Cuando los padres cuentan un cuento a sus hijos no solamente les ayudan a relajarse, sino que también establecen una vía de comunicación y diálogo con ellos, ya que los niños suelen preguntar cosas acerca de lo que escuchan y a través de esas preguntas es factible descubrir su mundo interior, sus fantasías y sus temores. Los niños no suelen hablar de todas esas cuestiones directamente, pero por la influencia del relato pueden aflorar de forma espontánea.
Los cuentos, por lo tanto, además de aportar entretenimiento constituyen una fuente de beneficios para el desarrollo psicológico y emocional de los niños, entre los que destacan:

  • Mientras escucha un cuento, el niño mejora su capacidad de atención, de concentración y de reflexión, ya que arrullado por la voz de los padres aprende a seguir el relato desentendiéndose de cualquier otro estímulo.



  • Al identificarse con lo que les ocurre a los protagonistas y ver cómo resuelven los problemas que les van apareciendo, el niño descubre que estos tienen temores semejantes a los suyos y logran encontrar recursos para superarlos. Por eso es posible escucharles decir «Eso también me pasa a mí» mientras escuchan un cuento.


  • Los relatos fomentan la riqueza de vocabulario y de expresión en general, así como su capacidad de memorización.


  • Aumenta su capacidad de comprensión y de imaginación, lo que redunda en su desarrollo intelectual.


  • Potencian la relación padres-hijos, ya que mejoran la comunicación, el afecto y la confianza dentro de la familia. El momento de oír un relato es especial para el niño, ya que se siente importante para sus padres, tanto que estos postergan sus ocupaciones y les dedican una parte de su tiempo.


  • Enseñan la riqueza de los sentimientos. A través de los personajes conocerán la bondad y la maldad, el amor y el odio, la ternura, el aprecio, la justicia, el aburrimiento y la diversión... Asimismo, apreciarán los matices y la ambivalencia de todos estos sentimientos, lo fácil que es pasar de uno a otro.

  • http://www.cuerpomente.com

    viernes, 26 de noviembre de 2010

    Disney dejará de hacer cuentos de hadas


    Luego de que Disney cambiara el título de Rapunzel a Enredados, se especuló que la decisión se tomó para atraer a los niños a las salas de cine, afirmando que ese mercado no estuvo interesado en ver La princesa y el sapo.
    A pesar de esto, los realizadores Byron Howard y Nathan Greno han asegurado que la decisión se tomó para favorecer la historia, al darse cuenta que se narraba la historia de dos personajes y no sólo de una princesa.
    Sin embargo, el estudio reveló al The Times que no piensan hacer más filmes de princesas, ni inspirados en cuentos de hadas, ya que esto aleja a las audiencias masculinas. Por si esto fuera poco, el estudio asegura que las niñas de ahora ya no sueñan con ser de la realeza, ni con su príncipe azul. Según la crítica de medios Dafna Lemish, "para cuando [las niñas] tienen 5 o 6, no están interesadas en las princesas. Están interesadas en ser cool. Claramente, ven que esto es lo que la sociedad valora".
    De este modo, el estudio ahora trabaja en un nuevo proyecto de Winnie Pooh y está cerca de Reboot Ralph, la historia de un personaje de videojuegos en la época actual. Por su parte, Pixar continúa con la producción de Brave, su primera historia de princesas. ¿Qué opinan de esta polémica decisión? ¿Creen que Disney hace bien en abandonar los proyectos que tanto éxito le han dado?

    Docentes europeos elaboran en Fraga una propuesta para el Comenius


    Docentes de cuatro países europeos visitan esta semana Fraga (Huesca) para elaborar la propuesta previa de un nuevo programa de colaboración internacional adscrito al programa europeo "Comenius".

    Los profesores, procedentes de las ciudades de Sofía (Bulgaria), Gebze (Turquía), Doncaster (Gran Bretaña) y Campobello di Licata (Italia), trabajarán con colegas del colegio San José de Calasanz de Fraga.

    Los docentes analizará la importancia de los cuentos como herramienta de conocimiento y como primer paso para establecer una "asociación escolar multilateral", que desarrollará un programa bautizado como "Érase una vez un cuento".

    Estos días se elaborará la propuesta que se remitirá a los responsables del programa Comenius, para que decidan si el proyecto resulta de interés y se lleva a cabo, según informan fuentes municipales en un comunicado.

    Al proyecto se podría sumar un centro rumano, de una región que limita con Hungría, donde conviven dos lenguas como en el Bajo Cinca.

    24-11-10 ADN

    Ana María Matute

    Sentada en el sofá de su casa de Barcelona, entre cientos de libros que la rodean surge una casa de muñecas. «Esta es comprada. Antes las hacía yo, pero he perdido pulso», se lamenta Ana María Matute para en seguida guiñar traviesamente un ojo y en tono misterioso y cómplice, añadir, «pero dentro no hay muñecas, yo la lleno de gnomos..., los veo por la calle, los oigo, unos son buenos pero los hay muy malos...». A sus 85 años, esta maga de las letras, que opina que «envejecer no está tan mal» pese a sus 11 visitas al quirófano, sigue siendo embajadora de la infancia y la fantasía tan presentes en su obra.

    -'La puerta de la luna', además de un cuento que da título al libro, era un refugio de la infancia.

    -Íbamos allí de niños. Había unas rocas que parecían castillos, tenían un aire tan mágico… Era un lugar elevado desde donde se veía la casa y se oía perfectamente lo que decían abajo.

    -Iba para estar sola.

    -A los niños les gusta estar solos y crear su mundo, sus fantasías. Si ahora no pudiera estar cada día una o dos horas sola me moriría. Hablarte, pensar sobre tu vida, sobre por qué eres así, es importantísimo. No podría escribir sin esas horas de reflexión.

    -¿El cuarto oscuro en el que la metían de niña era como esa puerta?

    -Síííí. Allí me imaginaba cosas y, ¿sabe lo del terrón de azúcar? Llevaba uno, lo partí en dos y surgió una llama azul, ¡¡¡era maga!!! La infancia es un estado mágico, como la vida.

    -¿Le gustaría hacer una travesura?

    -No. Pero sí hacerme invisible, porque conocería más cosas en profundidad y así podría escribir mejor.

    -No se cansa de repetir que aún lleva dentro la niña que fue.

    -Todos llevamos dentro el niño que fuimos. Muchos no se dan cuenta, yo sí. Mi infancia me marcó mucho.

    -Coincidió con la guerra civil, que está en muchos de sus libros.

    -Tenía 11 años cuando estalló la guerra incivil, como bien dicen algunos. Uff, si tuviera que contar... Yo procuro olvidar lo malo y recordar lo bueno.

    -¿Han cambiado las cosas?

    -Nada. La maldad sigue existiendo, el odio, el ansia de poder, la envidia, tremenda envidia... también el amor y las buenas gentes. Pero mientras el ser humano llore no habremos conseguido gran cosa y aún se derraman muchas lágrimas.

    -Y con la posguerra vino la censura.

    -La censura no la inventó Franco, pero él hizo filigranas. Era detestable, fue una de las épocas más negras de mi vida. Ser escritor es contar cosas y no poder hacerlo es terrible. Luego, como lo pasé muy mal económicamente cuando me casé con mi primer marido y vivía solo de la literatura, que te prohibieran era... Comimos tantas veces gracias a estos cuentos... [señala La puerta de la luna].

    -¿Es una superviviente?

    -La verdad es que sí, he luchado mucho. Soy una pionera, he roto muchos hielos. Me siento orgullosa pero también veo que ya no tengo la fuerza que tenía. Confío mucho en mí. Yo estaba muy segura de que la censura era negativa, de que la mujer estaba muy mal tratada y lo vivía en propia carne, pero sabía que tenía razón y eso da mucha fuerza. Era una época en que la mujer estaba supeditada al hombre. Yo no me dejé. Solo me quejo de que mis padres no me dejaran ir a la universidad. Quería estudiar Filosofía y Letras.

    -Con 19 años presentó su primer manuscrito en la revista Destino y en seguida le publicaron el primer cuento. La vocación venía de antes.

    -Nací siendo escritora. Ya de pequeñita escribía. El libro Cuentos de infancia recoge los que escribí entre los 5 y los 12 años, y con ilustraciones mías. Siempre me ha gustado dibujar.

    -Se los guardó su madre, ¿no?

    -Sí, en una caja de zapatos que me dio cuando me casé. No sabía que los guardaba. Me reveló un aspecto de mi madre que no conocía. No pensaba que tuviera esta devoción por lo que yo escribía. Era una mujer castellana, severa, mi padre era un catalán muy mediterráneo. Cuando la descubrí nos hicimos muy amigas. Pero murió. Esas cosas pasan.

    -La muerte está en su obra. ¿La teme?

    -Me ha inquietado mucho y me sigue inquietando porque cualquier día viene a por mí y me dice cap a casa, ja, ja. Me da miedo no saber si hay algo después. Espero que sí. Y me horroriza la idea de que me entierren viva, ay, ay. Quiero que me quemen. He leído demasiados cuentos de Poe.

    -¿Por qué el cuento en España está poco considerado?

    -Quizá por una política literaria mal llevada. Todos los grandes escritores han escrito cuentos. Aquí se empieza a cambiar de opinión. Es como la literatura infantil, que parece de segunda categoría. En los países nórdicos, el mundo anglosajón o el germánico están muy bien considerados.

    SEnDOlvidado rey Gudú aúna sus experiencias y sus obsesiones.

    -Sí. Es el libro que siempre quise escribir. Mi predilecto. Ahí está la edad media. Me apasiona quizá porque los cuentos de hadas, príncipes y princesas que oía de niña, los de Perrault, Andersen, los Grimm, venían de ahí. Y el bosque… Me escapaba al bosque. Allí tenía tres amigos: un roble grande (el abuelo), el amigo y el otro.

    -¿Qué le emociona?

    -El ser humano. Siempre me ha emocionado, sorprendido e indignado.

    -¿Qué le ilusiona?

    -Vivir. Ver a mi hijo hacerse mayor, y a mi nuera. Y me apasiona la lectura, no puedo vivir sin leer. En cambio la política no me interesa.

    -¿Qué le irrita, molesta, enoja?

    -La injusticia. Y la crueldad. El desprecio por la vida del otro.

    -¿Y qué le hace reír?

    -Muchas cosas. Tengo sentido del humor, me río mucho. La risa alarga la vida y suaviza las enfermedades.

    -¿Qué hay del Premio Cervantes? ¿Cree que por fin se lo darán?

    -No sé, no escribo para que me den premios pero me haría una enorme ilusión. ¡Ojalá! Dicho de forma cursi sería una coronación, un gran premio al trabajo y la vocación de toda una vida. Sería un final muy bonito. Porque pocos años me quedan ya.

    24-11-10 El Periódico


    miércoles, 24 de noviembre de 2010

    viernes, 19 de noviembre de 2010

    Las alas de los cuentos de Ana María Matute


    Ya está a la venta 'La puerta de la luna', un volumen donde se reúne la obra narrativa breve de la dama de las letras españolas

    Ana María Matute dice cosas muy hermosas de los cuentos, del gran género chico transmisor de cultura y de belleza. El cuento. La gran dama de las letras españolas lo ha cultivado profusamente por eso lo puede, por eso lo sabe, calificar y le pone mil adjetivos que casan como un guante a la palabra, al concepto cuento. El cuento vagabundo, el cuento astuto, el cuento mágico. El cuento que se cuela entre las sábanas. El que nos visita de noche. El que sugiere más de lo que dice. El cuento. "He llegado a creer que solamente existen media docena de cuentos. Pero los cuentos son viajeros impenitentes. Las alas de los cuentos van más allá y más rápido de lo que lógicamente pueda creerse". ¿Ven cómo lo dice? Qué hermoso... Ana María Matute así lo explica, según la información que nos facilita la editorial Destino, para dar sentido a La puerta de la luna, un volumen que salió a la venta ayer y donde se reúne la narrativa breve de la escritora.

    El desgarro y la crudeza de Los niños tontos (1956), en las que Matute clava sus pupilas donde nadie quiere mirar; la dureza de El tiempo (1957); su personalísima voz en Tres y un sueño (1961); los retazos de parte de su infancia diseminados en aquel imaginario pueblo de Logroño que recrea Mansilla en Historias de la Artámila (1961); el desolado tránsito de la adolescencia a la edad adulta en Algunos muchachos (1968); la precisión y sencillez de La virgen de Antioquía y otros relatos (1961, 1990)... Todas las piezas que componen cada uno de estos libros forman parte de esta compilación completada por los apuntes A la mitad del camino (1961) y El río (1963).

    "Son los pueblos, las aldeas, los que reciben a los cuentos. Por la noche, suavemente, y en invierno. Son como el viento que se filtra, gimiendo, por las rendijas de las puertas. Que se cuela, hasta los huesos, con un estremecimiento sutil y hondo. Hay, incluso, ciertos cuentos que casi obligan a abrigarse más, a arrebujarse junto al fuego, con las manos escondidas y los ojos cerrados. Los pueblos, digo, los reciben de noche. Desde hace miles de años que llegan a través de las montañas, y duermen en las casas, en los rincones del granero, en el fuego. De paso, como peregrinos. Por eso son los viejos, desvelados y nostálgicos, quienes los cuentan". Así lo dice Ana María Matute. Para echar a volar.

    19-11-10 Diario de Cádiz